Decidí ya no formar parte de los vivos, y realmente es difícil...
Llevo dos días sin dormir y ahora mismo, desearía reunirme con los míos. Es una decisión muy arraigada a mi ego, siento que si no la cumplo mi valor disminuirá notablemente.
No puedo permitir rendirme, no por una red social. No por incluirme a la sociedad. No por sentirme aceptada.
La tristeza vende, le decía a un amigo, y no por ello haré publicidad para que todos se compadezcan de mi. Es más, debería sentirme peor por querer llevar mi sentimiento a una expresión, ya que no cambia mi sentir si llegan a más personas.
Pienso que es una debilidad echarme para atrás, no puedo depender tan fuerte de los comentarios de los demás. No depender, me puede importar los demás pero sin que sea enfermiza mi actitud frente a lo que me sucede. Esta es una lección, deseo aprenderla.