miércoles, 30 de diciembre de 2015

Sabor del pasado

Esto debe ser un truco. Uno muy bueno, porque las mañanas se tornan punzantes y dolorosas. Cada punzada se origina en lo más profundo del corazón hasta alcanzar cada extremidad. Es ver cómo se pudre tu fruta favorita a un metro de distancia y sin la posibilidad de hacer algo al respecto. Decidir en el acto y que no haya marcha atrás.
La misma escena de antes, las mismas quejas, las mismas dudas. Mis mismos errores condenándome en una culpa interminable. Arrojando lo demás al vacío sólo queda caer de rodillas y esperar piedad o muerte.

martes, 27 de octubre de 2015

Yo no fui

Empiezo a extrañar los pequeños detalles sin intención, esos que no son tan pensados ni calculados y simplemente se dan y se sienten. Todo empieza a fluir sin dirección fija y lo demás es una reacción espontanea, precisa y complementaria. Un simple gesto tiene la capacidad de provocar miles de reacciones pero una minuscula señal casi imperceptible basta para direccionar inevitablemente esa fluidez en un camino en construccion. De señales vivimos, pequeños simbolismos que nos guian inconscientemente, porque todo tiene una razón de ser, un origen que lo puede explicar, quizas no expresar pero existe y un simple vistazo basta para saberlo. Las personas cada vez perdemos la habilidad de captar estas pequeñeces tan vitales para sobrevivir en medio de tantas otras criaturas perdidas en un mar de señales. Ahora mismo, es tan dificil sentarse frente a frente y conversar teniendo contacto visual.

sábado, 25 de julio de 2015

Cuando las ventanas no tienen respuesta

Queda algunas imágenes desiertas e impacientes por tomar vida. Cada luna es un inicio, un sinfin de cuentos y de historias destelladas de esperanzas y anhelos incompletos.

Desde que el alba se pintó de incertidumbre las noches no terminan y la limerencia desata un mundo de placeres y pequeñas torturas constantes y comunes. Hasta que de nuevo ella, inmarcesible y con la mirada desconfiada de siempre pero sin esos muros alrededor, encontró un poco de paz en los días de arrebol y en las noches de aparente compañía. Se refugió en el calor de un chispazo de ilusión convirtiendo los sollozos en melífluas melodias.

martes, 21 de julio de 2015

Déjame mirar

Encontrando finales felices con historias desconocidas.
Si hubiera terminado de escribir aquella nota quizás mi futuro sería un poco más prometedor.

jueves, 2 de julio de 2015

Volver a (re) caer.

Las casualidades no existen.
No sé si debería considerar esta situación como una caída, quizás sí a esta sensación extraña que me perturba. De pronto no quiero nada ni a nadie, existe tan sólo un minúsculo espacio entre la realidad y yo, no quepo en ella no logro sincronizar mi existencia con lo que veo y vivo. El miedo se vuelve frecuente y deja de respetar la luz del día, ya no son sólo ideas porque ahora son voces y pequeños gritos que me sintonizan de otras dimensiones. Un pequeño recordatorio de que esto no es real; es frágil y falso.

En las mañanas las rutinas hacen que me adhiera al mundo cotidiano y en golpes radicales el amor también lo consigue. ¿Pero qué pasa cuando los recuerdos que imprimían sonrisas en los rostros y lagrimas de dolor se acaban? ¿A dónde puede navegar tu mente si no hay nada más que te haga desgraciado ni feliz?  Detenerme en esta pregunta me cuesta el desprendimiento de todo lo que me rodea, lo que existe y ha existido. De pronto veo cortos mis años y deteriorada mi salud. Veo inútiles las palabras, las heridas, los consejos, la suerte, el trabajo, los amigos, las familias, el mundo... Y al perderme profundamente en un hoyo desolado recuerdo que una luz incierta y poco creíble podría salvarme de este mar de esterilidades, tímida y vacilante, ese apego involuntario, muchas veces manipulado, pretende retenerme en esta esfera predecible de la vida, y me vulgariza al punto de hacer que me pierda a mi misma. Ese indescriptible apego o, quizás mal llamado, amor es la única forma de evitar el desprendimiento de este plano artificial y también, muchas veces, termina obligándote a escapar de él hasta la muerte.

Entonces, ¿De qué vale todo?

martes, 26 de mayo de 2015

La nueva era

He olvidado escribir cómo se ama y a sentir con palabras el amor.
Eso es parte de empezar, aunque la idea me aterre, significa morir simbólicamente para comenzar a disfrutar de tus primeros "pasos" en el mundo (conocido y sin solución) que te da la bienvenida y que, ingenuamente, recibes con los brazos abiertos y con promesas de protección mutua.

Cuánto podemos engañarnos nosotros mismos y poner al límite la razón para contradecir cada palabra dicha. Mentir justifica un poco de tranquilidad si tenemos que sonreír a los otros, caretas gastadas de hipocresía y ego. ¿Cuando nos permitiremos ser uno mismo? Cuando amemos sin reparos y pasión al mundo quizás ya no exista nada más que silencio.