martes, 18 de febrero de 2014

Decepción

No llego a describir esto que siento, es una mezcla entre impotencia, porque no puedo controlar la situación (tú situación) y el dolor más horrible que pueda existir. Lo sé, tú no debes de sentir nada en este momento porque tus intereses están por en cima de cualquier sentimiento y culpa. Creo que lo que más me decepciona es que pensé, mejor dicho creí que conmigo eras diferente, que podías ser tú y al hablar podía confiar en ti.
Bueno, eso es algo que iré aprendiendo en el camino, supongo, y que me daré cuenta en unos años, porque estás ahí todavía, sacando provecho a una necesidad afectiva mía. Sabes más que nadie lo que siento, tú simplemente me tomas por que estoy fácil y disponible, siempre de buena fe...

Estaba tan creída de que estabas actuando conmigo como una persona algo seria, que por lo menos estaba siendo sincera conmigo. Es decir ¿Quién le cuenta sus cosas y comparte tanta intimidad con alguien? Siempre me digo que será la ultima vez, que ya no podría soportar otra bajeza más, pero continúo ¿Por qué? Ni yo sé la respuesta, porque culpa ya no es. La culpa murió hace mucho tiempo cuando me di cuenta que ya había sufrido suficiente, pero seguía y no por culpa. Tenia esperanza, mientras exista eso en mi, contigo, puedo morir intentándolo, pero esta causa esta perdida, este objetivo es falso; la esperanza es falsa.

¿Sabes por qué las personas luchan? Yo tengo mi guerra, y sin quererlo ésta te incluye. Más no puedo hacer... Hace rato cuando leía la reflexión que tengo que compartir en navidad, encontré una Carta del Papa Francisco, en la que habla mucho de la luz de la fe y el amor.¿Acaso esta luz que yo veo y tú no, me deslumbra tanto que me quita la posibilidad de buscar otros caminos? Es que esa luz de fe no sólo es creer, es descubrir, iluminar toda la existencia, mi existencia...
No eres Dios, pero consideraré ésta una señal de él, porque por medio de tus actos y tratos conmigo hiciste que comprenda los caminos que se vienen, las rutas que tomaré y las vidas que ayudaré. Tu eres, así como yo un instrumento nada más y nuestros cuerpos no serán eternos, porque el peso verdadero lo llevaremos en la conciencia hasta el fin de nuestros días...

Evito ser ofensiva contigo porque no quiero que sea una simple carta de despecho o desamor. Estoy muy resentida contigo, eso no puedo evitarlo, y quiero expresarte de la forma más tranquila posible lo que provocaste en mi, esperando que en algún momento puedas reflexionar. No espero respuestas ni actos que compensen lo que siento ahora, al menos no conmigo, pero en un futuro te servirá de algo...