Esto debe ser un truco. Uno muy bueno, porque las mañanas se tornan punzantes y dolorosas. Cada punzada se origina en lo más profundo del corazón hasta alcanzar cada extremidad. Es ver cómo se pudre tu fruta favorita a un metro de distancia y sin la posibilidad de hacer algo al respecto. Decidir en el acto y que no haya marcha atrás.
La misma escena de antes, las mismas quejas, las mismas dudas. Mis mismos errores condenándome en una culpa interminable. Arrojando lo demás al vacío sólo queda caer de rodillas y esperar piedad o muerte.
La misma escena de antes, las mismas quejas, las mismas dudas. Mis mismos errores condenándome en una culpa interminable. Arrojando lo demás al vacío sólo queda caer de rodillas y esperar piedad o muerte.