"Momentos de Eremita" Escritos de reflexión que refleja la soledad desde el mundo interno. Una persona que a pesar de estar rodeada por muchos de otros, no encuentra más que un vacío y sin sentido con algunos destellos de ilusión por querer pertenecer a la humanidad. La soledad, es un punto de quiebre entre lo superficial y lo real.
martes, 11 de diciembre de 2012
Tú
Era como un niño, pero ya no. Llevaba en sus mejillas inocencia pura. Y en sus ojos brillaba vida.
Ahora veo tu rostro ligero y sombrío. Tu mente vacía, impulsada por los instintos de tu cuerpo, no responde a la razón ni al corazón, se deja llevar por el silencio y la soledad. Cómo podría comunicarme con una mente tan frágil y dura para sí misma. Caeré, engañada por tu apariencia y el umbral de alegrías que me ofreces, sin poder regresar a mi esencia.
No podría entender, como lo hacía antes, la magnitud de mi error. Estuve en medio de un espejismo, parecía que eras tú, al final de todo resultaste un disfraz mío.
viernes, 16 de noviembre de 2012
Reacciones de un día con truenos...
No entiendo porqué quise llorar, con indignación, las exigencias de mi cuerpo. ¿Es raro querer extralimitarse? Estar encerrada me cuesta, me mata minuto a minuto. Cuando más necesito, de lo que me ofrecen, no lo encuentro.
Las desigualdades en mi mente, me hacen perder la memoria. Quiero olvidar que no tengo eso, sufrimiento innecesario, para vivir realmente.
Quiero sufrir de la muerte de una mosca, para sentir que soy sensible y tengo vida. O que alguien me dijo que no, para que me duela la roca que tengo por corazón. Ahora quiero llorar y sufrir, por no tener por que, para convencerme de la realidad.
Siento rabia, más que tristeza, porque aún mi cabeza esta caliente y sentimientos fríos. Porque nada de lo que hagan o dejen de hacer me importa todavía. Volver a hacer sentir a la carne que esta muerta. Vaya! Sí, que será difícil.
Que tengo lo que no necesito, es cierto. Es tan natural querer lo que no se tiene, y buscar lo que no puede encontrar.
lunes, 1 de octubre de 2012
Lo recordé después de un día...
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Empezó octubre y ya quiero que termine. No pensé que iniciaría el día a las 4 p.m., con un dolor de cabeza infernal y con un arete desconocido en mi mesa. Recuerdo algunas escenas de ayer, yo, entrando a un bar, acompañado de unos amigos. Odio los bares, me causan náuseas, prefiero no salir. Ayer fue la excepción, como nunca, sentí un ambiente agradable, y ayudado por el alcohol empecé a entender a los vicios.
Sonreí, con esa mirada pícara que me caracteriza, me acerqué a ella para salir de la discoteca, ella muy emocionada, se fue corriendo, tenía que traer sus cosas. Estaba ansioso, planeaba e imaginaba momentos de película; me senté porque aún no tomaba conciencia de en dónde estaba. A pesar de mi odio por los locales nocturnos, reconozco que lo único que me gusta es que puedo conocer personas, y algunas aventuras. La esperé por mucho tiempo, no recuerdo cuantas personas vi, ir y venir, unas más ebrias que otras; una chica me llamó la atención, no por ebria, iba al baño constantemente, la veía pasar, con la cara triste y una sonrisa improvisada. Me identifiqué con esa expresión, sonreír pero transmitir tristeza, tanto que olvidé a la muchacha de la noche; la de la promesa nocturna. La espera fue corta, en realidad ya no esperaba; sólo observaba, la observaba, sin ninguna intención, hasta que noté que tenía algo brillante entre sus cabellos, parecían aros; uno de sus aretes se le cayó y al percatarme de ésto fui corriendo a recogerlo. Estuve esperando, con el arete en la mano, pero no había señales de ninguna. Ni la promesa de una loca noche ni la desconocida triste.
La noche se acababa, bebí en exceso para ocultar mi frustración. Me había quedado solo, desconsolado y con esa sensación de ira, recordé mis amores perdidos, un motivo más para no salir; buscando entre puños e insultos, mis verdades. Me creía fuerte e invencible, pero, lloré mientras daba los últimos sorbos de mi vaso.
Llegué a mi casa al amanecer; mientras mi mamá me daba su sermón, repasaba mi historia nocturna y el cómo terminaba. Me recosté en mi cama y recordé aquel arete que recogí, que no pude devolverlo ni hablar con la chica de cara triste.
Yo no quería tener nada con ella, pero, tengo algo que quizás este buscando en este momento; estoy seguro que se preguntará cómo y dónde extravío su arete, me pensará y reirá con esa mirada melancólica.
martes, 24 de julio de 2012
Dónde te fuiste?
¿Cómo? Todo este ambiente deshabitado, me causa tanta pena...
Quisiera pensar en lo que me dicen estos desconocidos, personas que no entiendo, veo sus labios moverse sin emitir sonido. ¿Qué podría ser? No me interesa, quiero salir y ver la mañana, caminar con el cabello despeinado y reírme sin descanso.
Diría que ésta semana me trajo muchas sorpresas, y fue una de las más largas. Desde un lunes inesperado, divertido, novedoso e impredecible hasta un domingo incierto, feliz y asqueroso.
Esta semana me dejo huella, sin duda, pero debo pensar que puede ser una inspiración. Una de las más oscuras y profundas.
sábado, 7 de julio de 2012
¿Dónde está mi "Silvio"...?
Hace más de un mes mi situación era tan diferente, yo era otra; no había ideas rosas en mi mente, solo tristezas de mi pasado, esas que querían que regrese con mi esclavo. Ahora es tan refrescante mirar algo nuevo y saludable, hasta donde sé.
Tengo miedo, y no sé cómo explicar, es como morir; predecir una muerte, la mía. O quizás, la de alguien que quiero, una muerte en mi alma. Me acuerdo de cómo lo vi en mis sueños y vuelvo a sentir este sensación que me envuelve en... la mística de su aura.
miércoles, 4 de julio de 2012
Recorrer y cambiar para sentir de nuevo.
Los caminos que hay que recorrer pueden ser tan variados, con decir "sí o no" tu rumbo puede cambiar.A mi me pasó, y la verdad es que me fue maravillosamente bien, hasta podría decirse que viajar me ayudó mucho con mi tratamiento. Conocer gente, lugares tan lejanos de mi realidad me hizo dar cuenta de la pequeñez de mis problemas, y la amplitud del mundo; mejor dicho me recordó esas ideas, las que olvidé cuando comencé a sentir mi corazón paralizado.
Llevo más de dos días en un bus, el viaje resultó agotador, pese algunos excesos y licores, todavía tengo muchas expectativas de este viaje, aún quedan muchas horas que recorrer.
Idealizando mis momentos, dándole un cronograma a mis acciones, no me percaté de la fuerza de la mente, si funciona. Yo imagine tantas escenas en mi cabeza y sin querer se cumplieron todas y más, las inimaginables.
El viaje de Huánuco a Puno, jamás podrá ser olvidado, y no por lo que bebí, comí, escuché u observé. Lo más valioso fueron los resultados en mi alma.
Al regresar estaba intoxicada de miles de sustancias, pero una de las más toxicas se manifestaría en la penumbra. No dejaba de pensar en ese ser primitivo y egoísta del que me había enamorado.
Mi tratamiento hasta el momento de mi regreso, estaba dando sus frutos, estaba curada, mi corazón no recordó ese nombre ni nada de él. Pero la noche era traicionera, y con el frío altiplánico caí en la tentación...
Todas mis experiencias, y absolutamente todo había perdido valor. Este sentimiento se mezcló con el malestar de la infección que adquirimos todos gracias al ceviche y al cambio de clima; y tumbada en la cama, quería morir o regresar a mi viaje. Me dije: "Es la mística del Perú" y me ayudó hasta llegar al frío crudo de Puno, lo único conocido fuera del Lago.
Todo parecía tan deprimente, después de esa noche desperté un tanto resignada; pero, en el trascurso del día me reconecte con los actores de mi viaje, y regrese por un momento a ese estado libre, y ciertamente bohemio.
No podía evitar que el sol se oculte y llegue la noche, así que me fui con el veneno a la cama, quise morir otra vez, volver a ser la humillada y callada, para que el vicio se envuelva entre mis sábanas. Y algo pasó, no puedo asegurar que durará ¿realmente la enfermedad era mucho menos? Pude saberlo cuando mi vicio perdió identidad, quizás era la fiebre que aún perduraba, pero no era el mismo ente acosador. Era otra persona.
Quiero decir que éste ser enfermizo, siguiendo todo el protocolo, en el que yo tomaba la mayor parte, lo invoque a que me consumiera.
Y lo hacía sin la más mínima consideración, de la que ya estaba acostumbrada, todo era cómo siempre, hasta que algo cambio.
No podía creer que él ya no hacía posesión de mi pena y dependencia. Mi cerebro se encargó de cambiar de imagen, y fue una aventura mental, me dejaba querer por la imagen de otro, traicioné al vicio que me dominaba por una deliciosa fantasía. Es una señal humana, cuando las cosas salen mal... Y en mi caso la tentación fue fuerte, y le fui infiel a mi vicio mortal.
Este viaje me hizo delirar en fiebre y pasión.
Aún sigo agotada y con los pies hinchados, con el corazón confundido y alegre de volver a ser libre.
domingo, 24 de junio de 2012
"Hoy te veré y no diré nada"
Hasta hace unas horas me sentía el patito feo, en cualquier lugar a donde iba y eso me hacia pensar que no encajaba. Si hablaba muy fuerte o una risa estrepitosa salía, inmediatamente me evaluaba en silencio y calificaba mi actitud, como siempre era reprobada. Mi castigo consistía en quedarme callada y mi apariencia se moldeaba al de una niña, que hablaba poco y se quejaba mucho. Nadie entiende a la niña y solo es engreída y consentida por los demás, y que cuando habla la inocencia de sus palabra resultan siendo tontas. Y sí, yo suelo comportarme así, y en el momento que mi infantilismo llega a su tope, de nuevo la inevitable evaluación crítica, el resultado es
vergonzoso, y pasó de niña a madura. Y esa es la que más me gusta. El cambio es tan radical que
me da risa, porque en una conversación, las tonterías las iniciaba yo haciendo que la conversación sea estúpida y con chistes malos, pero de pronto este nuevo personaje se encarga de enderezar el curso de, este caso, la charla.
Temo que estoy cada vez más convencida que esto no funcionará. ¿Quien entenderá a esta loca? Cómo pretenderé decir a alguien que me entienda, sí ni yo puedo predecir lo que haré.
Y lamentablemente por, qué se yo, la sociedad, tengo ese horrible pensamiento femenino, de buscar, encontrar a esa media naranja, y cuando una es joven, sabe y asegura desde el fondo de su corazón qué lo hallará. Yo tengo mis dudas, y lo más curioso es que empecé a escribir con la idea de que sí, acepto esta atracción, pero ahora termino estas líneas con severas dudas. No es que sea madura, sino que pensar me hace volar al rededor de un tema, en este caso ahora no sólo dudo, por que sin duda la atracción es inevitable, pero no quiero. El pesimismo envenena mi cabeza y tengo la seguridad que no tengo oportunidad, a estas alturas no creo que se dé cuenta de mis oscuros pensamientos. No, porque sólo lo veo y no sé sí me ve como yo.
"Hoy te veré y no diré nada"
¿Por qué debería? Una cosa es que piense y otra que haga.
Y como complejo de toda mujer es esperar y sólo dar pequeñas señales. Y sí no las vio, ya las verá. Sí las vio, que pena por la situación.
Mientras tanto pondré ideas en mi cabeza...
domingo, 10 de junio de 2012
¿Mi droga o confiar de nuevo en alguien?
Estoy en tratamiento, y aún es difícil, se ve que he mejorado pero tengo recaídas. Hoy por ejemplo, tire al tacho semanas de duro trabajo por la maldita tentación. Mis ánimos varían, cada vez leo menos y sin razón me altero; beber se me hizo habitual en reemplazo de mi droga, una droga con los efectos del Popper, me lleva al Climax del placer; también como los del Extasis, ese estado de euforia que hasta siento que me desenvuelvo mejor; hasta que viene ese "bajón" que me mata, y me hace más daño que cualquier veneno, porque no me mata físicamente, me hiere el alma hasta el punto de perder la razón.
Queda claro la gravedad de esta adicción, no es por consumirla sino por dejarla. Quisiera liberarme de esta dependencia, aunque sea con otra droga menos dañina, porque como veo la situación terminare en lo mismo. Sé que me hace daño, me mata, pero esa necesidad es enfermiza.
Estos días fueron difíciles, lejos de mi guarida, decidí encaminar y convencerme a estar sola, a mi propia independencia, pero estoy muy débil aún. Mi única salida no la estoy haciendo sola; alguien me ayuda sin saberlo, me hace sonreír sin saberlo; puede ser tan valioso pero mi necesidad de satisfacerme con sustancias alucinógenas, me hacen alejarme y desinteresarme.
¿Mi droga o confiar de nuevo en alguien? Quizás esa sea la cura a mi adicción, o sea mi perdición. Por el momento necesito fuerzas, tengo otras prioridades que atender; esta estupidez me esta dejando entre los peores. Me desmoroné y trato de reconstruirme.
lunes, 4 de junio de 2012
Qué vivan los hediondos!
Una noche de recuerdos, los que alguna vez viví, y me pregunto si regresarán; cada escena que veo a mi alrededor está impregnado del hediondo aroma de cupido.
Un olor "cursi", pero cálido. Me calma la idea de saber que me mantengo aislada de perfumes y fragancias, que resultan desagradables.
Y este sin sabor sé que durará poco, y poco pueden ser meses o años...
Qué más da, qué vivan los hediondos!
Mi mundo no tiene olor, color ni olor...
Callada y sonriente
No puedo evitar recordar a ese muchacho distraído, que en muchos de mis pensamientos tenía la conclusión de que tenía claro signos de autismo, por lo demás era normal verlo volar; hubiera querido que sea conmigo, ambos lo intentamos. Yo aún lo intento, sin suerte...
Escuchar a Mia Martina en cualquiera de sus canciones es verte en el computador haciendo movimientos extraños, concentrado en ti. Yo te observaba callada y sonriente, esperando que voltees y me alumbres con tu sonrisa.
Con qué cerebro se puede escuchar esa canción, las detesto todas; esa voz tan aguda y chillona, sin gracia, no me transmitía ningún sentimiento, uno qué otro recuerdo; él sentado y yo mirando. Recuerdos degradados por el tiempo, y más aún sabiendo que esas canciones son huecas y sin sentido; su destino era servir de ritmo en las discos.
Me avergüenzo de tener, de haber tenido, recuerdos cursis con música vacía; debo aceptar que los gustos de la persona que sientes amar se te "pegan"; suerte que no era un wachiturrito.
Las memorias de tu almohada
Cómo puedo recordar esa sonrisa después de todo, incluye gritos insultos, en las que la ofensa era constante. Tus prejuicios ridículos, no tienes más pretextos para herirme, los utilizaste todos, hasta diría que es lo único que te vi sacar provecho.
Estoy cansada de escuchar lo mismo cada día, tu cara de ilusión y desilusión al ritmo del sol. Lo peor es que te busco, no tengo idea del porqué, pero yo también cambié, me acercó tan cariñosamente y termino queriendo matarte, y lo disfrutaría. Quisiera ver morir el problema de raíz; pero no tengo tanta suerte ni tanta fuerza, lo que desearía es estar en un punto fijo para dar vueltas mientras avanzo. No me emociona la idea de ir en línea recta; soportaré las críticas machistas, estoy segura que sé lo que hago, pero mi criterio entre el bien y el mal pueda estar algo "averiado". Ayer utilicé lo último de mi fortaleza para aguantar el llanto, y decirte... Mejor dicho golpearte; me imagine una escena tan dramática, cual novela mexicana, y yo era la protagonista consumida por el odio, destruía todo a mi paso; mientras que el "galán" reía y después pedía perdón de rodillas. Muy gracioso, pero a lo único que llegue fue a pintarte con un marcador en la cara y tuvo casi los mismos efectos que mi imaginación, excepto que no pedías perdón de rodillas.
No soy perfecta, pero, no merezco ese trato, mi paciencia se debilita. Hasta la capa de ozono llegará a desaparecer si aún hay gases letales.
sábado, 2 de junio de 2012
INCAPACIDAD
Podría ser que la falta de algo que motive tu vida, puede causar la "muerte". Todo problema, dificultad o acontecimiento importante llega a resultar un absurdo... Ese"algo" por más insignificante quites parezca es un pequeño motor que la da un rumbo, un sentido... Personalmente siento cada vez menos esa presencia y la pregunta que resalta sería: ¿Qué queda? yo siento que valor de las cosas ya no es igual; hasta llegue a pensar incoherencias y me vi sumergida en un vacío, directo al retorno conmigo. Me entusiasmó la idea de descubrirme sin que exista una razón ajena a mi propia esencia, libre de ataduras extensas podría ser ser depender de mi.


