Antes de empezar a estudiar para mi examen de mañana, tengo que relajarme un poco. Me la pase llorando dos horas en mi almohada, los motivos de siempre. Mi adicción.
Estoy en tratamiento, y aún es difícil, se ve que he mejorado pero tengo recaídas. Hoy por ejemplo, tire al tacho semanas de duro trabajo por la maldita tentación. Mis ánimos varían, cada vez leo menos y sin razón me altero; beber se me hizo habitual en reemplazo de mi droga, una droga con los efectos del Popper, me lleva al Climax del placer; también como los del Extasis, ese estado de euforia que hasta siento que me desenvuelvo mejor; hasta que viene ese "bajón" que me mata, y me hace más daño que cualquier veneno, porque no me mata físicamente, me hiere el alma hasta el punto de perder la razón.
Queda claro la gravedad de esta adicción, no es por consumirla sino por dejarla. Quisiera liberarme de esta dependencia, aunque sea con otra droga menos dañina, porque como veo la situación terminare en lo mismo. Sé que me hace daño, me mata, pero esa necesidad es enfermiza.
Estos días fueron difíciles, lejos de mi guarida, decidí encaminar y convencerme a estar sola, a mi propia independencia, pero estoy muy débil aún. Mi única salida no la estoy haciendo sola; alguien me ayuda sin saberlo, me hace sonreír sin saberlo; puede ser tan valioso pero mi necesidad de satisfacerme con sustancias alucinógenas, me hacen alejarme y desinteresarme.
¿Mi droga o confiar de nuevo en alguien? Quizás esa sea la cura a mi adicción, o sea mi perdición. Por el momento necesito fuerzas, tengo otras prioridades que atender; esta estupidez me esta dejando entre los peores. Me desmoroné y trato de reconstruirme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario