jueves, 1 de octubre de 2020

Pretendo cambiar...

He tenido unos meses muy difíciles, entre el trabajo y mi estado emocional, constantemente en cambios de domicilio y de amistades, por lo que me tenía que adaptar porque no podía dejar que mi aprendizaje en el trabajo se deteriore. De alguna manera adopté una costumbre tóxica en mi vida y que aún mantengo constante. ¿Cómo hago para superar estos pensamientos de rechazo constante? He tenido episodios en dónde he priorizado mi necesidad de afecto que mi bienestar mental y ahora estoy padeciendo las consecuencias. No puedo generar vínculos saludables con personas nuevas sin sentir tanta desconfianza y miedo de que simplemente les cause incomodidad. Ahora me pesa demasiado ver cómo estoy viviendo, con vínculos tan degradantes que me enferman, que hieren mi amor propio y me desprecian. Algunas noches siento que puede que no soy alguien que merezca ser querida y cuando siento que lo pueden hacer desconfío de que sea cierto o me causa mucho desagrado de quién viene ese sentimiento. 

Conozco que mi peor enemigo soy yo, que me engaño vilmente, me victimizo y escapo de lo que no puedo controlar. Ahora no sé a dónde ir, no sé a dónde pertenezco ni dónde puedo sentirme mejor.

En plena cuarentena...

Cada vez que intento escribir, me duele el pecho de la angustia por sentir que al hacerlo me muero un poco. Soy el resultado de una cadena de sucesos que dieron vida a esta tragicómica aventura en medio del aislamiento social obligatorio, psicosis, inestabilidad, incertidumbre, sensibilidad y ganas de hacer cine. Es gracioso intentar crear algo ficticio y nuevo cuando la realidad nos ha superado de manera desbordante y eso me recuerda el por qué dejé de leer, de escribir y, consecuentemente de sufrir ataques de pánico. No es fácil ver de nuevo igual lo sombrío, cuando ya te sumergiste en la oscuridad más profunda y estuviste en riesgo de perderlo todo.