No puedo evitar recordar a ese muchacho distraído, que en muchos de mis pensamientos tenía la conclusión de que tenía claro signos de autismo, por lo demás era normal verlo volar; hubiera querido que sea conmigo, ambos lo intentamos. Yo aún lo intento, sin suerte...
Escuchar a Mia Martina en cualquiera de sus canciones es verte en el computador haciendo movimientos extraños, concentrado en ti. Yo te observaba callada y sonriente, esperando que voltees y me alumbres con tu sonrisa.
Con qué cerebro se puede escuchar esa canción, las detesto todas; esa voz tan aguda y chillona, sin gracia, no me transmitía ningún sentimiento, uno qué otro recuerdo; él sentado y yo mirando. Recuerdos degradados por el tiempo, y más aún sabiendo que esas canciones son huecas y sin sentido; su destino era servir de ritmo en las discos.
Me avergüenzo de tener, de haber tenido, recuerdos cursis con música vacía; debo aceptar que los gustos de la persona que sientes amar se te "pegan"; suerte que no era un wachiturrito.

No sé el porqué, pero ese "post" me recuerda a alguien; me recuerda, también, esas cosas... No pensé que siguieras pensando en esa persona. Bueno, esas cosas pasan: espera que se vayan.
ResponderEliminar